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AFECTACIÓN INDIRECTA DEL TLC A LA EDUCACIÓN SUPERIOR DE MÉXICO, ESTADOS UNIDOS

Imagen de gamd

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6:00 hrs. Mayo 11 de 2004

Boletí­n UNAM-DGCS-346

Ciudad Universitaria

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AFECTACIÓN INDIRECTA DEL TLC A LA EDUCACIÓN SUPERIOR DE MÉXICO, ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ

í‚· Se plantea el reconocimiento mutuo de tí­tulos y competencias, y se requiere en México de un proceso de acreditación y evaluación, afirmó Mira Yira Figueroa, del IIS de la UNAM

í‚· Se han visto obligadas a igualar las condiciones de formación de sus egresados, aseveró

A pesar de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no consideró disposiciones sobre el sistema educativo en la región, ni en materia de cooperación académica, sus cláusulas afectaron indirectamente a la formación superior, afirmó Mira Yira Figueroa Olvera, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

Al dictar una conferencia sobre el tema en el ciclo A diez años del TLCAN, organizado por la Facultad de Economí­a de la UNAM, indicó que para las instituciones de educación superior (IES) de México, EUA y Canadá se plantea el reconocimiento mutuo de tí­tulos y competencias, y se establece como prioridad nacional un proceso de acreditación y evaluación.

Así­, la competencia directa entre los profesionales obliga a las IES nacionales a igualar las condiciones de formación de sus egresados con las existentes en sus socios, expresó.

Estos requisitos, dijo, implican un trabajo arduo y apremian a destinar recursos adicionales a los ya contemplados para la educación técnica y superior en plazos cortos, y en aspectos y trabajos no previstos.

Aseveró que los transcursos de validación tienen la finalidad de ajustarse a las reglas del mercado laboral de la región, pero no garantizan la solución de los problemas estructurales del sistema mexicano de formación superior. No debe olvidarse, continuó, que los criterios de homologación y calidad son difí­ciles en su aplicación, por los contrastes culturales y sociales.

Abundó que si bien el TLCAN les ha permitido a las universidades mexicanas reconocer sus asimetrí­as y limitaciones respecto de sus contrapartes, las competencias y acuerdos firmados en materia de ejercicio profesional y prestación de servicios, siguen con muchas desventajas para sus egresados, pues no se permite el acceso a otros mercados laborales, y se puede generar fuga de cerebros.

La especialista señaló que pese a los convenios internacionales y procesos de acreditación para ciertas carreras entre las tres naciones, con la finalidad de establecer reglas comunes de ejercicio, los mexicanos aún no cuentan con una participación significativa en América del Norte.

Expresó que el papel de México en este Tratado depende de las relaciones entre productividad, fuerza de trabajo, innovación cientí­fico–tecnológica y polí­ticas fundamentales, por lo que mientras se continúen descuidando estos aspectos, el acuerdo comercial seguirá siendo asimétrico y generando una dependencia estructural grave.

Entre las desigualdades educativas de los miembros recordó la tasa bruta de escolarización que para México es de 14.2 por ciento, contra 63 y 67.3 en Estados Unidos y Canadá, respectivamente. Un efecto de ese rezago es que nuestro paí­s cuenta, por ejemplo, con sólo 13 ingenieros por cada 10 mil habitantes, mientras que en el vecino del norte la cifra es de 100.

Por otro lado, los mexicanos asignaron a esta actividad 4.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2002, frente al 7.1 y 7.2 de EEUU y Canadá.

El gasto nacional en ciencia y tecnologí­a, de gran importancia por su contribución a la investigación cientí­fica y el desarrollo económico, fue de 0.37 por ciento respecto del PIB en el 2003, en tanto que para Norteamérica fue de 2.90, y para Canadá de 1.98 por ciento.

México tiene un papel reducido en la producción internacional de innovaciones, de alrededor de uno por ciento, que en su mayor parte se realiza en universidades. A diferencia de sus socios, donde hay una fuerte vinculación escuela–empresa, el financiamiento privado es casi nulo.

La población con enseñanza media completa y superior es de 26.4 por ciento en la república, mientras que en la Unión Americana es del 71.4 y para Canadá de 59.8 por ciento. El promedio de escolaridad resulta de 7.67 grados en México, 13.6 en EEUU y 12.7 en el socio restante, mencionó.

La especialista detalló que a partir de la entrada en vigor del TLCAN, las instituciones de educación superior mexicanas sostuvieron una competencia mayor con los profesionales extranjeros, y el reto de igualar las condiciones de formación de sus egresados y, a su vez, ganar la certificación internacional.

Las profesiones que se incorporaron a este proceso fueron las contable–administrativas, arquitectura, ingenierí­a y algunas de las ciencias de la salud como medicina y odontologí­a, subrayó.

Expresó que en los encuentros internacionales sostenidos, la exigencia hacia nuestro gobierno e implí­citamente hacia las IES ha sido que se garanticen un conjunto de equivalencias en cantidad y calidad para que el perfil de egreso de técnicos y carreras vaya acorde con los extranjeros.

Así­, se crearon Comités para el Ejercicio Internacional de las Profesiones (COMPI) y se buscaron cambios a la Ley de Profesiones del Distrito Federal, con el fin de adecuarse al Tratado y facilitar la movilidad en la región.

México se dispuso a realizar acciones en materia de evaluación y acreditación internacionales mediante organismos como el Centro Nacional de Evaluación, la Comisión Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, y en cuanto a la validación mediante instituciones como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologí­a, la Asociación Nacional de Instituciones de Educación Superior y el Examen General de Egresados de Licenciatura realizado por el CENEVAL.

En este sentido, señaló, este proceso conlleva a la estandarización, y lanza a las IES al campo heterogéneo de la competencia internacional de los servicios educativos, donde el poder de las fuerzas del mercado y el control gubernamental, sobre todo ví­a financiamiento, son las premisas fundamentales de la nueva inserción de la educación superior en el concierto global.

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