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REMEDIARA LA BIOTECNOLOGA EL IMPACTO AMBIENTAL DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS

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06:00 hrs. Noviembre 2 de 2003

Boletí­n UNAM-DGCS-831

Ciudad Universitaria

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REMEDIARA LA BIOTECNOLOGA EL IMPACTO AMBIENTAL DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS

í‚· Isabel Saad, de AgroBIO, aseguró que con las nuevas técnicas biológicas se pueden hacer grandes contribuciones para conservar el equilibrio ecológico

í‚· También, se convierte en una arma estratégica para recobrar el medio ambiente dañado

La biotecnologí­a puede ayudar a remediar el impacto que las actividades humanas han tenido sobre el ambiente y obtener un desarrollo sustentable en cinco áreas básicas: remoción de contaminantes; agricultura, establecimiento de procesos industriales de bajo impacto ambiental, conservación y caracterización de plantas cultivadas, así­ como el rescate de especies en peligro de extinción, aseguró Isabel Saad, de AgroBIO.

Durante la conferencia Medio Ambiente. Salud Global aseguró que con las nuevas técnicas biológicas se pueden hacer grandes contribuciones para conservar el equilibrio ecológico.

Recordó que las actividades humanas han tenido un impacto destructivo en el ambiente y todos sus elementos han sido contaminados: suelos, cuerpos de agua marinos y continentales, el aire y esto ha provocado la pérdida de biodiversidad.

Muchas especies biológicas han desaparecido debido, entre otras causas, al crecimiento de las áreas pobladas, la desertificación, la explotación excesiva de los recursos naturales, las guerras y las polí­ticas y legislaciones inadecuadas, así­ como por el abandono de prácticas culturales tradicionales, sobre todo en los cultivos, las cuales han sido sustituidas con tecnologí­as agresivas para el medio.

Ante tal panorama, la biotecnologí­a se vuelve un arma estratégica para recobrar el medio ambiente dañado, porque puede dar respuestas en todas las áreas donde intervienen los seres vivos, aseveró la especialista.

Se trata de una serie de técnicas que emplean organismos vivos –en sus partes o sistemas– con una utilidad clara: obtener un producto para brindar un servicio o resolver problemas especí­ficos. Definida así­, aclaró, existe desde hace mucho tiempo, con el nacimiento de la agricultura.

La biotecnologí­a tradicional utiliza la fermentación para producir vacunas y antibióticos; la bioremediación, procesos de degradación de materia orgánica o recuperación de suelos contaminados de forma natural, y la biotransformación, que produce enzimas para desarrollar ciertas sustancias en transcursos de sí­ntesis quí­mica.

La técnica moderna, también llamada ingenierí­a genética, produce anticuerpos monoclonales o derivados de una sola célula; la terapia génica para corregir defectos en los genes y evitar enfermedades; y la clonación animal, muy importante en el área agropecuaria y “que no deberí­a hacerse nunca en humanos”, advirtió.

Explicó que esas técnicas son insustituibles en la remoción de contaminantes, de hecho no hay una mejor alternativa. Por ejemplo, para recuperar cuerpos de agua existen procesos combinados: reactores aerobios, con ventilación y temperatura adecuadas para que los consorcios microbianos puedan degradar la materia orgánica; anaerobios, sin presencia de oxí­geno, donde las bacterias además producen gas útil para el consumo doméstico e industrial, y con algas. Con la ayuda de estas técnicas el agua puede volverse potable.

Estos procesos sirven para limpiar acuí­feros que luego alimentan de agua a las ciudades, o bien, para aprovechar los desechos orgánicos que se convierten en composta, precisó Isabel Saad.

También se pueden recuperar suelos contaminados por derrames de petróleo o procesos agrí­colas mediante el uso de microorganismos. El proceso de “limpieza” con seres vivos –conocido como biorremediación– utiliza también consorcios microbianos que dan al terreno las caracterí­sticas necesarias para que las poblaciones naturales de microbios puedan reproducirse en grandes cantidades y degradar los contaminantes.

La biotecnologí­a ambiental, reiteró, es una opción viable para frenar el deterioro sufrido en suelos y aguas, y detener los procesos de contaminación de las industrias, pero ello requiere formar recursos humanos de alto nivel.

Mencionó que la agricultura es la actividad humana con mayor impacto en el ambiente: “Generalmente no pensamos en eso, porque tenemos 10 mil años haciéndolo y nos parece natural; pero no es así­”.

Esta labor ha restado espacios a los ecosistemas, ya que alrededor del 80 por ciento de la superficie del paí­s está cubierta por zonas agrí­colas o pastizales, y el resto son ciudades o zonas naturales que aún sobreviven.

También se trata de la actividad que más agua potable consume y en la que excesivamente se usan fertilizantes y agroquí­micos que afectan el suelo y aguas subterráneas. Por ello, “necesitamos cambiar la práctica agrí­cola convencional: se requiere un nuevo sistema que utilice menos insumos quí­micos, con abonos orgánicos en lugar de fertilizantes y sustancias bioactivas a cambio de los insecticidas y plaguicidas”, expresó.

Otro de los beneficios de la biotecnologí­a es que ayuda a producir variedades de plantas resistentes a las plagas y razas animales más productivas y resistentes.

Además, es posible crear vacunas en las plantas, lo que permitirí­a abatir los problemas para su producción a gran escala; “se pueden introducir ciertos antí­genos a los vegetales y hacer que la gente se vacune comiendo plátanos, tomates o fresas. Eso no sólo hace más barata la producción, sino que evita reacciones secundarias porque ya no se introduce al microorganismo completo, sino a la proteí­na o molécula con capacidad antí­gena”.

En los procesos industriales se aprovecha la capacidad sintética de los seres vivos y se crean procesos más eficientes, rápidos y baratos, que, además, contaminan menos, expuso Isabel Saad.

Una de las opciones para rescatar las especies amenazadas, es la técnica de cultivo de tejido y células vegetales, porque permite producir nuevas plantas a partir de un pequeño fragmento de la misma –proceso conocido como micropropación–, finalizó.

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