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CONJUGAR TABAQUISMO, HIPERTENSIÓN Y COLESTEROL ALTO, AUMENTA RIESGO DE ENFERME

Imagen de gamd

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5:30 hrs. Agosto 29 de 2003

Boletí­n UNAM-DGCS-654

Ciudad Universitaria

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CONJUGAR TABAQUISMO, HIPERTENSIÓN Y COLESTEROL ALTO, AUMENTA RIESGO DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

í‚· Señaló en la UNAM, Héctor Vergara Takahashi, jefe de la Unidad de Hemodinámica del Centro Médico Nacional Siglo XXI

í‚· Hay factores de riesgo modificables, como la alimentación rica en grasas, el sedentarismo y la obesidad

í‚· Se hacen diariamente más de 15 angioplastias en hospitales privados y unos 50 en el sector salud

El riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, primera causa de muerte en México y los paí­ses industrializados, aumenta hasta 11 veces si se conjugan tabaquismo, hipertensión y altos niveles de colesterol, indicó Héctor Vergara Takahashi, jefe de la Unidad de Hemodinámica del Centro Médico Nacional Siglo XXI.

Si en una persona coinciden tabaquismo y colesterol, la probabilidad crece siete veces; si es hipertensión y colesterol, seis veces, y tabaquismo con hipertensión, tres veces. El tabaquismo solo, la aumenta tres veces; la hipertensión, 2.5 veces, y el colesterol total, tres veces.

Hay dos tipos de factores de riesgo, agregó, los no modificables y los modificables. En los primeros se incluyen la herencia, la edad y el género. Regularmente, dijo, estos padecimientos no ocurren en mujeres jóvenes, porque las protegen los estrógenos, y en caso de no haber una terapia de remplazo hormonal durante la menopausia, algunos años después el riesgo puede igualarse al de los hombres.

Dentro de los modificables, resaltó, se encuentra la alimentación rica en grasas, sobre todo las saturadas –como embutidos, leche entera, ví­sceras, entre otros– forman una placa de colesterol que, a su vez, favorece la formación de aterosclerosis, la cual puede llevar a sí­ndromes coronarios. “Uno es lo que come”, aseveró, “no importa cuánto vivamos, sino nuestra calidad de vida”.

Otro factor es el sedentarismo, reflejado en el gran uso del automóvil y los elevadores, por ejemplo. Conviene, indicó, hacer ejercicios aeróbicos en forma programada y constante, como la natación, caminar o trotar. No importan la edad, pues así­ se disminuye el colesterol de baja densidad –también llamado “malo”–, diminuye la presión arterial, mejora el estado de ánimo y el rendimiento fí­sico. Es mejor hacerlo 15 minutos diarios a un solo dí­a a la semana, sostuvo, porque someter el cuerpo a un esfuerzo importante es peligroso.

Asimismo, debe considerarse la obesidad. Está demostrado que una persona con un abdomen prominente tiene mayor probabilidad de sufrir infartos, recalcó en la conferencia Riesgos cardiovasculares y angioplastia, en Auditorio de la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM.

Otro de los agentes de riesgo modificables es la hiperlipidemia, es decir, la elevación de las grasas en la sangre, lo cual favorece, al igual que el tabaquismo, la ateroesclerosis. Sobre el hábito de fumar, Héctor Vergara comentó que un cigarro contienen alrededor de una centena de sustancias cancerí­genas y una adictiva, la nicotina. “Un cigarro o una cajetilla al dí­a producen el mismo efecto; sin embargo, a mayor cantidad más riesgo” de atrofiar las arterias.

Otros factores por cambiar o controlar, informó, son la hipertensión arterial sistémica, también llamada “asesino silencioso”; la diabetes mellitus; la hiperuricemia (gota) y el estrés, por mencionar algunos.

Los sí­ntomas de una cardiopatí­a isquémica, prosiguió, son falta de aire, sudoración frí­a, sensación de angustia y opresión en el pecho que se puede irradiar a hombros, cuello y ambos brazos. Cuando una persona los manifiesta, aseguró, debe acudir inmediatamente al cardiólogo o a un servicio de urgencias y tomarse una o dos aspirinas, porque en las tres primeras horas se pueden tomar medidas para aminorar el infarto.

Cuando las arterias coronarias bloqueadas o estrechadas producen angina de pecho o infarto de miocardio, señaló, puede recuperarse parte de tejido del miocardio a través de una angioplastia coronaria: “procedimiento cardiológico, mí­nimamente invasivo por medio del cual, se puede realizar la dilatación, precisamente, de una o varias arterias coronarias, permitiendo con ello un mayor flujo sanguí­neo”; consiste en la introducción de dispositivos por ví­a arterial, sobre todo femoral.

En nuestro paí­s, destacó, “se hacen al dí­a más de 15 angioplastias en hospitales privados y unos 50 en el sector salud”. De ahí­, concluyó, la importancia de enfatizar cómo cambiar nuestro estilo de vida puede disminuir el número de pacientes con este tipo de enfermedad.

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