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OBESIDAD Y SOBREPESO AL ALZA

Imagen de gamd

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06:00 hrs. Mayo 18 de 2003

Boletí­n UNAM-DGCS-381

Ciudad Universitaria

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OBESIDAD Y SOBREPESO AL ALZA

í‚· En la últimos 10 años se ha triplicado el número de niños obesos en México cuyas edades fluctúan entre los 6 y los 15 años

í‚· Si los niños son obesos en los primeros 5 años de vida, el 27% de ellos lo serán en la edad adulta; si la padecen entre los 6 y los 9 años, el 43% va a seguir con este problema

í‚· El infante con obesidad tiene una imagen pobre de sí­ mismo, que es fomentada a través de las humillaciones de sus compañeros o de sus propios padres

En la últimos 10 años se ha triplicado el número de menores obesos o con sobrepeso en México cuyas edades fluctúan entre los 6 y los 15 años; actualmente existen entre 5 y 8% de infantes con este problema, que de no ser atendidos y controlados los niños y adolescentes sufriran alteraciones severas en la edad adulta, señaló Pedro Yáñez Cardoso, de la Facultad de Medicina (FM).

La obesidad es un exceso de la grasa corporal que con frecuencia provoca daños serios a la salud. Esta enfermedad ocurre cuando aumenta el tamaño o número de las células de grasa, conocidas como adipocitos, originado por el desequilibrio entre la ingesta y el gasto calórico.

Informó que la obesidad ha sido declarada una epidemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que su incidencia en los diferentes paí­ses es asombrosa. En Estados Unidos el sobrepeso llega a presentarse en el 70% en la población; en los niños de entre 6 y 11 años se ha incrementado de 3.9 al 13%. En cuanto a los adolescentes de entre 12 y 19 años, el 24% presenta problemas de obesidad.

Sin embargo, destacó que los paí­ses en desarrollo también tienen altas incidencias de sobrepeso tanto en hombres como en mujeres; lo que viene a conformar una situación de alteración nutricional en donde existen obesos desnutridos, ya que aún no se ha logrado que estos paí­ses salgan de la desnutrición.

En la conferencia “Obesidad en la adolescencia” que se llevó a cabo en el auditorio de la Dirección General de Servicios Médicos (DGSM), precisó que para determinar la obesidad de un adulto, los especialistas dividen el peso de la persona entre el cuadrado de su estatura.

Explicó que el valor obtenido se ubica en categorí­as de masa corporal; cuando rebasa 25 puntos se trata de sobrepeso y cuando alcanza más de 27 se habla de obesidad. Para los niños se determinaron puntos de cortes equivalentes hasta los 18 años, cuando se complementa el desarrollo corporal.

Manifestó que la obesidad es un problema de salud real que causa las mismas alteraciones a los niños que a la persona adulta. Conforme la obesidad va desarrollándose en la vida del menor van acumulándose factores de riesgo para enfermedades que pueden presentarse en la misma infancia o en la edad adulta. Entra las más frecuentes encontramos la hipertensión, pues comer en exceso eleva la presión arterial, así­ como las enfermedades cardiovasculares.

Apuntó que los infantes obesos tienden a ser adultos con exceso de peso. Si los niños padecen obesidad entre los primeros 5 años de vida, el 27% de ellos seguirán con ella en la edad adulta; si son obesos entre los 6 y 9 años, el 43 % va a continuar con este problema; pero si después de la pubertad sigue esta tendencia, el 86% tendrá obesidad en la edad adulta.

Añadió que el menor puede sufrir diversas alteraciones como consecuencia de la obesidad; por ejemplo las alteraciones cardioventilatorias: apnea del sueño, patrón restrictivo respiratorio, aumento del gasto cardiaco, incremento del trabajo ventilatorio.

Si bien la genética cumple una función muy importante en la obesidad, abundó, los factores ambientales también son importantes. Por ejemplo, la televisión, cuyo uso ha crecido constantemente; los niños que pasan mucho tiempo sentados frente al televisor no hacen el ejercicio necesario para adquirir habilidades fí­sicas o quemar el exceso de calorí­as.

“Las computadoras caseras tienen un impacto parecido –continuó- pues muchos niños se pasan horas frente al aparato intercambiando mensajes electrónicos, visitando las salas de charla, navegando en Internet o jugando videojuegos. Hay estudios realizados en Estados Unidos, los cuales indican que un niño invierte más tiempo frente a la computadora y a la televisión –alrededor de 40 horas semanales– que el que pasa en la escuela“.

De acuerdo al especialista, la sociedad percibe al niño obeso como un flojo, sin voluntad para perder peso. A su vez el infante tiene una imagen pobre de sí­ mismo, que es fomentada a través de las humillaciones de sus compañeros o de sus propios padres o hermanos; esto le provoca que se sienta menospreciado y tenga baja autoestima.

En muchas ocasiones, apuntó, llegan a percibir una disminución en el afecto de sus seres queridos, lo que puede llevarlos a padecer una verdadera enfermedad de tipo psicológico. El sentirse diferentes, agredidos y menospreciados puede llevarlos al alcoholismo o a la drogadicción.

Precisó que los niños obesos no deben ser sometidos a programas drásticos de reducción de peso. Necesitan una dieta balanceada y nutritiva que apoye su nivel de energí­a y crecimiento. Conviene que los padres los alienten para que adquieran mejores hábitos alimentarios que puedan mantener.

Es recomendable, indicó, que incrementen su ingestión de comida saludable, como frutas y verduras, y que reduzcan la de alimentos ricos en grasa como las hamburguesas, pizzas o los productos chatarra. También es importante la actividad fí­sica para desarrollar los músculos y quemar calorí­as.

Concluyó que en cuanto al tratamiento, éste debe llevarse a cabo desde un enfoque de prevención en tres niveles: el primario en el que se busca identificar a aquellos sujetos en riesgo; el secundario, al hacer un escrutinio con los nuevos í­ndices de valoración de la enfermedad y reconocer tempranamente aquellos que tienen desviaciones, y el terciario, a aquellos que ya están diagnosticados, diseñarles una forma de recuperación funcional y psicosocial.

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