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INSECTOS, ALIMENTO DE CALIDAD PARA ANIMALES

Imagen de gamd

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06:00 hrs. Agosto 04 de 2002

Boletí­n UNAM-DGCS-0703

Ciudad Universitaria

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INSECTOS, ALIMENTO DE CALIDAD PARA ANIMALES

í‚· Representan una fuente de proteí­nas de bajo costo para alimentar pollos, gallinas, truchas, cerdos y avestruces: Julieta Ramos-Elorduy, del Instituto de Biologí­a

í‚· Se obtienen mejores productos agrí­colas, como huevos de gallina con cascarón más resistente o carne con un sabor más agradable

í‚· Las chinches, capaces de dar color a las yemas



Los insectos son una fuente de proteí­nas de la mejor calidad y de bajo costo para alimentar a animales como pollos, gallinas, truchas arcoiris (especie carní­vora), cerdos destetados y avestruces, con lo cual podrí­a suplirse a la soya y el plasma porcino, mucho más costosos, aseguró la doctora Julieta Ramos-Elorduy.

La investigadora del Instituto de Biologí­a de la UNAM señaló que para cultivar los insectos se reciclan desechos orgánicos domésticos (como cáscaras de frutas, verduras, y residuos de comida) o de tipo industrial (como el bagazo del café o leche en polvo echada a perder).

Explicó que la alimentación basada en vegetales proporciona entre 4 y 9% de proteí­nas, y si se incluyen insectos aumenta entre 44 y 63%, ambos porcentajes expresados en base seca.

Además, los insectos no sólo tienen más proteí­nas, sino que permiten el mejor balance de los aminoácidos esenciales.

Ramos-Elorduy mencionó que algunos de los que se cultivan son grillos, gusanos amarillos, moscas y cucarachas, los cuales se alimentan de los desechos durante todo su ciclo de vida.

Luego, se sacan del cultivo y se secan para incorporarlos en las raciones diarias de los animales en, cuando menos, cinco inclusiones: al 5, 10, 15, 20 y 25%, de forma que se supla a las proteí­nas de otro tipo de fuentes alimenticias.

La duración del proceso de obtención de estos artrópodos, abundó, depende de cada especie. La producción de moscas lleva ocho dí­as; la de gusanos se alarga hasta los tres meses, por lo que se necesitan "cultivos escalonados para colectarlos a diario".

Por ejemplo, en el caso de los pollos, se sustituye a la soya de importación; con los cerdos al destete (hasta los tres meses de nacidos) se suple al plasma porcino de otros cerdos, o sea, la sangre sin glóbulos rojos y en polvo.

De esa forma, se desarrollan mejor los ejemplares y se incrementa su supervivencia, "porque las proteí­nas suministradas son mejores". Los pollos crecen y empluman con mayor rapidez, aseguró la entomóloga.

Las avestruces han disminuido las infecciones intestinales y tienden a crecer más, cuando hace poco morí­an muchos ejemplares debido a que la altitud y las condiciones africanas son muy diferentes a las de México.

Para la trucha arcoiris, los alevinos y la carpa japonesa (ésta última de ornato), las pupas de mosca y los chapulines resultaron ser comida de mejor calidad que la comercializada por las empresas.

Julieta Ramos-Elorduy recordó que los insectos son el único grupo animal que ha conquistado todos los nichos ecológicos del planeta, incluidas las minas, los charcos de petróleo, la nieve, e incluso sistemas acuáticos terrestres y parcialmente en el mar.

Su existencia en la Tierra data de millones de años; las cucarachas, por ejemplo, en 350 millones de años, han soportado cambios climáticos y geológicos. En ese lapso sólo redujeron su tamaño y se volvieron más eficientes.

Los insectos, comentó, tienen una gran capacidad de reproducción y forman cuatro quintas partes del reino animal, es decir, de cada 100 especies, 80 son insectos. Hasta ahora se desconoce cuántas especies existen (las cifras varí­an entre 751 mil y 10 millones). De las conocidas, no todas tienen la capacidad de reciclar desechos porque algunas comen la savia de las plantas vivas.

Aclaró que la especie de insecto no se relaciona con el animal que se va a alimentar, el cual, además de proteí­nas de alta calidad, adquiere grasas o lí­pidos, vitaminas y minerales, importantes para la nutrición.

De esa forma se obtienen mejores productos agrí­colas, como huevos de gallina con cascarón más resistente o carne con un sabor más agradable.

Al respecto, señaló que los ácidos grasos dan el sabor a los alimentos. "Se han hecho pruebas organolépticas a la carne de pollo que fue alimentado con insectos". El estudio mostró que el sabor era agradable y que, incluso, cambiaba de acuerdo con las inclusiones de artrópodos empleados.

Aparte de las ventajas que se obtienen al dar de comer insectos a los animales (aprovechamiento de desechos orgánicos y mejoramiento de las especies alimentadas y sus productos derivados) existen otras.

Las excretas de los insectos pueden aprovecharse como fertilizante orgánico, en sustitución de productos quí­micos que contaminan el ambiente. La doctora Ramos-Elorduy ya realizó pruebas al respecto en Oxtotipac, Estado de México.

En esa población, donde debido a los pocos recursos no se utiliza ningún tipo de fertilizante, se encontró que las excretas propician una mayor productividad de los cultivos, en este caso de calabaza. Las plantas no sólo aumentan la floración, sino el número, peso y tamaño de los frutos. Este año se probará en maí­z.

Al mismo tiempo, funcionan como regeneradoras de suelos erosionados porque les aportan gran cantidad de materia orgánica y de nitrógeno. Como se observa, "no se desperdicia nada, es una solución integral", añadió.

Colorantes

Algunos insectos poseen colorantes naturales provenientes de las plantas que las alimentan y de su propio metabolismo, precisó la especialista.

Un ejemplo son las chinches, que tienen un colorante naranja que es capaz de teñir la piel y las uñas de quien las captura. Así­ surgió la idea de aprovecharlas para dar color a las yemas de los huevos.

Dijo que el color proviene de una sustancia (la luteí­na) presente en el maí­z, la alfalfa o la flor de cempasúchil que consumen las gallinas. Empero, se trata de colorantes que se oxidan y se degradan conforme transcurre el tiempo, por lo que los productos no pueden almacenarse por lapsos prolongados.

El producido por las chinches presenta ventajas como que no se degrada con el oxí­geno; además, los otomí­es lo han consumido durante siglos y jamás les ha producido daños, como sí­ ocurre con los colorantes sintéticos que provocan hiperquinesis (hiperactividad).

De ese modo, con dosis elevadas de chinches (con buen valor nutritivo y un sabor delicioso) en el alimento de las gallinas es posible llevar el color desde el tracto digestivo al huevo.

Por todas estas ventajas serí­a conveniente instalar plantas piloto de producción de insectos para alimento animal. Empero, se requiere del apoyo de la industria para subsidiar la investigación, abundó Ramos-Elorduy.

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