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La Contour inicia un viaje para investigar el origen de la vida.
La misión, de una duración mínima de cuatro años, estudiará las claves del inicio del mundo.
La nave Contour de la NASA ha emprendido un largo viaje al encuentro de dos cometas en los que astrónomos y otros científicos esperan hallar claves sobre el origen de la vida.
La sonda empleará mas de un año en acercarse a unos 100 kilómetros del viejo cometa Encke, conocido desde 1786.
Otros tres años más y la nave alcanzará el cometa Schwassmann-Wachmann 3, que se fragmentó en 1999 y puede mostrar su núcleo intacto de hielo y rocas.
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ESPACIO | SE ENCONTRARÁ CON DOS COMETAS
La Contour inicia un viaje para investigar el origen de la vida
La misión, de una duración mínima de cuatro años, estudiará las claves del inicio del mundo
EFE
CABO CAÑAVERAL (EEUU).- La nave Contour de
la NASA ha emprendido un largo viaje al encuentro de dos cometas en los que astrónomos y otros científicos esperan hallar claves sobre el origen de la vida.
La sonda empleará mas de un año en acercarse a unos 100 kilómetros del viejo cometa Encke, conocido desde 1786.
Otros tres años más y la nave alcanzará el cometa Schwassmann-Wachmann 3, que se fragmentó en 1999 y puede mostrar su núcleo intacto de hielo y rocas.
Los cometas son enigmáticos cuerpos celestes que se formaron hace 4.600 millones de años en las regiones mas alejadas del Sol.
Los científicos creen que sus continuos impactos contra la Tierra en el pasado podrían haber depositado aquí el agua que es vital para la vida y quizás las primeras moléculas o bacterias que poblaron el planeta.
Valiosa información de los inicios del mundo
Los avanzados sistemas con que cuenta la nave, como el espectrómetro de masas que medirá la composición química del núcleo y el coma o atmósfera que envuelve al cometa, pueden proporcionar información valiosa sobre como era la nebulosa solar primitiva que formó los planetas.
La nave Contour (siglas en inglés que sintetizan el nombre de la misión Viaje Alrededor del Núcleo de un Cometa) fue lanzada a las 08.47 hora española del miércoles desde la Estación de las Fuerzas Aéreas de Cabo Cañaveral, en Florida.
"La sonda estará en la órbita de la Tierra hasta agosto de 2002, entonces se encenderán los cohetes y describirá una órbita de un año alrededor del Sol que la situará en condiciones de tener un encuentro con el cometa Encke", ha explicado antes del despegue Joseph Veverka, el científico responsable del proyecto.
Envío de importantes datos
Veverka, de la Universidad Cornell de Nueva York, y otro centenar de científicos más de la Universidad Johns Hopkins de Maryland y del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL), en Pasadena, California, analizarán los datos que la nave envíe a partir de septiembre de este año.
"Estaremos volando muy rápido y muy cerca del cometa Encke. Sólo habrá diez minutos de tiempo para tomar los datos científicos", ha explicado Tony Taylor, el jefe de navegación desde el JPL de la NASA.
En el segundo cometa, conocido también por sus iniciales SW3, Taylor afirma que tendrán más tiempo pero la sonda deberá alejarse más para evitar que sea golpeada por alguno de los grandes fragmentos que pueden acompañar al núcleo.
SW3 es un cuerpo irregular en el que se mezclan el hielo y las rocas y, en cada paso cerca del Sol, el núcleo se calienta, el hielo se evapora y los gases que se liberan forman el coma o envoltorio del cometa.
La luz del Sol y el propio desplazamiento del cometa dejan un rastro, que se conoce como "cola" y que se puede extender a lo largo de millones de kilómetros.
Experiencia única
Según Ed Reynolds, responsable del proyecto desde la Universidad Johns Hopkins, el cometa Encke presenta poca actividad en su núcleo, pero SW3 es un cometa joven y activo.
Sólo en dos ocasiones ha sido posible observar el núcleo de un cometa, una gracias a la sonda europea Giotto, que se acercó en 1986 al cometa Halley, y otra en 2001, cuando la sonda de la NASA Deep Space 1 observó el núcleo del cometa Borrelly.
Tras el lanzamiento, la sonda Contour, que viajaba en la ojiva de un cohete Boeing Delta II, se situó en orbita de la Tierra, donde permanecerá sumida en una especie de letargo hasta que en agosto se reactiven por control remoto sus motores y comience su viaje al encuentro de los cometas.
Los cometas, de los que se sospecha que podría haber cerca de un billón en el sistema solar, raramente abandonan su zona de origen, el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort.
Muchos de los que se adentran en ese viaje para orbitar alrededor del Sol acaban sus días en torno a Júpiter, atraídos por su gran masa, o se estrellan contra un planeta, como los científicos piensan que pudo ocurrir en la Tierra en el pasado.