Lee el Planeta EDUSOL, que reúne las bitácoras personales de los interesados en le tema de la Educación con Software libre.

EL DUENDE
Una vez mas despierto a media noche, veo las sombras de los barrotes de la ventana, con la luz de la luna, que pinta de azul el ambiente, así este frío cada vez es má intenso pasa del cuerpo al alma. Una sola cobija no cubre lo frío de fuera, menos lo de dentro. Entre sueños veo cada una de esas desnudas espaldas, el olor a sudor y ronquidos, toses algunasíƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦ jamá pensé que el lugar donde se come, es el lugar donde se vive, el lugar donde se pasa el tiempo y el lugar donde se duerme...
Pierden su sentido al igual que cada una de las juntas, todos exponiendo cuán bajo hemos caído, y con esto, sólo se apostara cuánto má podemos caer. He dejado de hablar con alguien conocido para empezar a desconocerme má, cada vez como menos y me canso igual, cada vez me da má miedo estar afuera mientras añoro salir y, no sé a qué, tal vez el instinto de separarte de una horda inconsciente y lamerse las heridas con que tanto hieres, pero, dónde te refugias má, mientras me veo la piel cada vez má blanca, cuento en mis vanalidades los partidos que me he perdido y mis flácidas piernas lo confirmaníƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦, suspirar una vez má y dar otra media vuelta a esta cama, que en sus cobijas es lo único conocido que en verdad me envuelve y otra vez evitar pensar en que tengo frío, este frío que sale del almaíƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦ y que la piel sólo confirmaíƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“¿Tú, dices que tienes frío?
Pero qué crees que se sienta desvanecerte lentamente por el tedio de dejar de ser, de dejar de estar y de ya no vivir, porque, amigo, esto no es vivir, y bien sabes a qué me refieroíƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦ La sangre llama, llama a tener lo que eres y hacer lo que debes, sé que tú al igual que yo, extrañas el olor a pólvora y el poder que te da, el temoríƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦, cada vez es má extasiante el redoble de una mirada sosegada por un arma, el suspiro a miedo íƒâ€ší‚¡hay amigo!, ésos son quereres.
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“A ti, no te importa, porque no lo haces tú, mientras te diviertes, te regocijas con lo que no haces, porque no puedes, si tuvieras algo, te apuesto que no lo haríƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“íƒâ€ší‚¡Cállate!, hipócrita, porque a mí no me engañas, bien sabes que mis venas llevan tu sangre, mis ojos respiran por cada poro de tu piel, tu sudor es el mío y conozco esa sal llena de adrenalina y no, idiota, ve bien tú, a quien engañasíƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦ ¿por qué?, ¿por qué?, ¿no sabes acaso quién eres?
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“Ahhh, sólo veo que cada día pierdes color, pierdes ese olor a éter y dejas cada gota de tu sangre en lágrimas que a veces tardan horas en parar, dejas de mirar con tu instinto psicodélico, y vieras qué feliz me hace verte cada vez má hundido en poros abiertos.
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“¿Tienes frío?, yo sé el por qué de ese frío que sale de alma, ¿quién empieza a oler a muerto?,ja, ja, ja, ¿quién empieza a hablar como muerto?, ¿te caliento la sangre?, ¿con cuántos tiros útiles en tu arma te ibas a dormir, y cuántos má sacaron sangre?, y por menos de nada, ¿y qué te daba má placer?, y cómo hacerlo, ja, ja, ja, si tú me fuiste creando lentamente y aún lo disfrutas... ¿qué harías sin mí?
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“Hablar de placer, siempre es hablar de placeres, no lo niego, te me fuiste metiendo en la cabeza y cuando cerraba los ojos casi te sentía, mi dibujo era hermoso, sé que cada línea entraba en el contorno exacto encontrándose con su destino, nunca sentí expresar algo profundo de mí, y cuando lo fue, lo fue en grafito, tenía que tenerte ya, ya en mi piel, tú sí eras la ventana de mi alma, poco a poco mi piel fue adquiriendo color amarillento, manos rugosas y colmillos prominentes. Clarito percibí el olor a éter, que decidí adoptarlo como mi mejor amigoíƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦ noté extrañado y excitado a quien hizo el trazo en mi piel. Estuve a punto de pegarle un tiro si una vez má me hubiera preguntado, "quién te hizo el dibujo?, pero noto la indiferencia que me daba darle una respuesta, total, tenía para pagarle eso y má...
Sudábamos cada vez má, él y yo, él por qué le incomodaba que la aguja de la máquina se le tapara con tantos cambios de color, y porque mi piel le pedía velocidad. Lo noté emocionado, al principio hasta extasiado tomando ritmo, no le importó el goteo del sudor de sus manos enguantadas que caía sobre mi espalda, sentía la sal por mi espalda y la sal sobre mi frente. El calor en ese tianguis lleno de gente me hizo desear un poco de paz, tendría que buscarla después con mi proveedor y cada vez se me antojaba má, no sé si a mí o a lo que creaba en mi piel, pero ese deseo me daba una y otra vez má vueltas, y así empezaste a dominar mi mundo, o es queíƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“Te da miedo pensar que soy una abertura de tu alma fría, si, si lo soy y siempre lo has sabido.
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“Ver esas espaldas desnudas sin nada que les marque un relieve me dan tristeza. Pálidas y claras me dan tristeza, necesitan color que les ayude, intensidad que las realce, color, color y oloríƒÂ¢í¢â€šÂ¬í‚¦
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“¿Rojo escarlata?
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“Sí, eso es lo que les hace falta, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja.
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja.
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬Å“¿Qué haría sin ti?