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Se acerca cada vez má el incio de las celebraciones del Quijote y nosotros llevamos semanas celebrándolo. Les comento que la RAE (Real Academia de la Lengua) ha publicado una edición especial del Quijote, ul texto de Cervantes va precedido por introducciones de Mario Vargas Llosa, Martín de Riquer, Francisco Ayala y el propio Francisco Rico y se cierra con otra serie de diversos artículos de importantes comentaristas y un glosario de 7.000 términos que ayudará al lector actual a conocer la lengua de Cervantes.
Le dejo la entrega número 7. En esta aparece Dulcinea... un personajo trascendental..disfruten este fragmento y no olviden detalles de la Dulcinea...ya verán por qué se los digo...
Limpias, pues, sus armas, hecho del morrión celada, puesto nombre a su rocín y confirmándose a sí mismo , se dio a entender que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse, porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma. Decíase él:
íƒÂ¢í¢â€šÂ¬í¢â‚¬ÂSi yo, por malos de mis pecados, o por mi buena suerte, me encuentro por ahí con algún gigante, como de ordinario les acontece a los caballeros andantes, y le derribo de un encuentro, o le parto por mitad del cuerpo, o, finalmente, le venzo y le rindo, ¿no será bien tener a quien enviarle presentado, y que entre y se hinque de rodillas ante mi dulce señora, y diga con voz humilde y rendida: íƒâ€ší‚«Yo, señora, soy el gigante Caraculiambro, señor de la ínsula Malindrania, a quien venció en singular batalla el jamá como se debe alabado caballero don Quijote de la Mancha, el cual me mandó que me presentase ante la vuestra merced, para que la vuestra grandeza disponga de mí a su talanteíƒâ€ší‚»?
íƒâ€ší‚¡Oh, cómo se holgó nuestro buen caballero cuando hubo hecho este discurso, y má cuando halló a quien dar nombre de su dama! Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamá lo supo ni le dio cata dello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla íƒâ€ší‚«Dulcinea del Tobosoíƒâ€ší‚» porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demá que a él y a sus cosas había puesto.