Las credenciales de la Feria del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México –cuya octava versión se inicia hoy– como “la más popular” y, según ciertas editoriales, “la que más libros vende”, son sólo dos de las varias facetas interesantes de esta singular fiesta, que el año pasado convocó a alrededor de un millón de personas. Aunque tal vez otra característica fundamental la constituya, desde un punto de vista general, el poder convertirse en espejo de un fenómeno quizá ya incuestionable: el incremento de los lectores en la capital del país.
Gisbert Haefs tiene una sonrisa maliciosa, una media sonrisa, cuando se enfrenta a los eruditos que preguntan por qué ha elegido como vehículo narrativo la novela histórica. Le parece tan obvio, tan fuera de lugar, tan clara la respuesta.
Si la obra tuvo un lanzamiento mediático impresionante fue por el dramaturgo, que la escribió en 1938 en Polonia, país donde nació Juan Pablo II, el autor de El taller del orfebre, pieza teatral en que, según el resumen más exacto, se narran las complicaciones del amor y el desamor de varias parejas que vivieron en distintas épocas de la humanidad, comenzando por Adán y Eva. Como ahora se sabe, estos últimos tuvieron tantas desavenencias que a punto estuvieron de solicitar el divorcio a las permisivas autoridades de entonces. Pero aún con la importancia del tema que aborda y el aparato mediático que acompañó el reinado del citado pontífice, su obra de teatro no fue el suceso mundial que esperaba la burocracia vaticana. Ni siquiera entre los creyentes. En el México siempre fiel se estrenó en 1985 con un elenco encabezado por Erick del Castillo, Magda Guzmán, Odiseo Bichir y Gabriela Goldsmith. Fue esta última la que más empeño puso para, casi un cuarto de siglo después, reponerla en el feudo del cardenal Norberto Rivera. El pretexto para ello fue doble: develar en la Catedral la placa por las 500 representaciones y aprovechar la marcha del 30 de agosto pasado, en la que se exigió al gobierno poner fin a la ola de violencia, secuestros e inseguridad que reina en todo el país. La marcha la organizaron y patrocinaron destacadamente quienes apoyaron la elección del licenciado Calderón. Lo de sumar la presencia de los protestantes lo definió muy bien Gabriela Goldsmith, cabeza del elenco de El taller del orfebre: “del Zócalo se pasan a Catedral”.
Varias cosas. La novela policiaca norteamericana pasa por una crisis que se refleja en la ausencia de autores nuevos, de títulos deslumbrantes, ya no digamos del tipo la vieja guardia como Horace Mc Coy o Chandler, sino de los hasta hace poco contemporáneos como Ross Thomas o Tony Hillerman, quienes dejaron de producir y cuando lo hicieron, como en el caso de Martin Cruz Smith, sus obras no superan La puerta de los corceles (Stallion Gate) o Parque Gorky y otros se van a extremos como Tom Clancy, que cuando escribe siempre lo hace pensando en la película que engrosará su chequera vía sus thrillers high tech.
Guanajuato, Gto., 9 de octubre. La compañía de Lituania, Meno Fortas, canceló la presentación de Hamlet en el Festival Internacional Cervantino (FIC) por causas de fuerza mayor; en su lugar, se escenificará La vida es sueño, dirigida por el colombiano Pedro Salazar.
A cuatro décadas de la represión a los estudiantes del 68, si bien se ha develado la mentira con la que el gobierno pretendió cubrir los hechos relacionados con la matanza de Tlatelolco, quedan materias pendientes.
Los grandes relatos históricos son a la vez génesis: nos refieren la creación de la Tierra, su primer asentamiento y el advenimiento de los dioses y de sus criaturas. Refieren esto con sencillez, como si el mundo no fuera más que este territorio vinculado a un pueblo, y como si más allá de las fronteras hubiera otra vida, otro tiempo, irreal y peligroso como los sueños. Así ocurre con los primeros relatos del pueblo iranio, con la epopeya del gigante Gilgamés, con el establecimiento del pueblo de Israel, o finalmente con las leyendas griegas y escandinavas. La historia sólo puede comenzar con esos textos sagrados, que vinculan a los mitos más antiguos la aparición de una nación, de un lenguaje, de una religión o de un gobierno. Son también textos de la primera creación del mundo, puesto que nos revelan cómo fueron nombrados los lugares. Al nombrarlos, los hombres arrancan de la nada las montañas, los ríos, las fuentes, los bosques, y descubren en ellos las bases de las ciudades y de los templos futuros. Este acto de apropiación de la Tierra es la verdadera fuente de la historia, inventando fantásticamente, como por encanto, el instante en que los hombres y los dioses se encontraron.
El sueño empieza pues el 8 de febrero de 1517, cuando Bernal Díaz del Castillo vislumbra por primera vez, desde la cubierta del barco, la gran ciudad blanca de los mayas que los españoles nombrarán “El Gran Cairo”. Y luego, el 4 de marzo de 1517, cuando ve venir hacia la nave “diez canoas muy grandes, que se dicen piraguas, llenas de indios naturales de aquella poblazón, y venían a remo y vela” (p. 29).
Profundo admirador de las culturas indígenas y marginales, de los paisajes del Bajío y del sureste mexicanos, de la sonoridad del maya, náhuatl y purépecha, el escritor francés Jean-Marie Gustav Le Clézio fue galardonado este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2008, reconocimiento que Octavio Paz le vaticinó en los años 70.
Si escribir es una actividad placentera, aunque como todos los accesos al gozo posee sus secretos, el lector no debe creer que el escritor no vive del sudor de su frente. Porque después de la escritura de un libro, viene esa pesadilla que se conoce como la “promoción”.
La cocina no es un arte efímero, pues en ella hay colores y sabores que duran para toda la vida. La pintura como ingrediente principal y servida en un plato de concreto. Ésa es la fuente de inspiración para la pintora Edurne Esponda, quien decidió “guisarla al óleo” con la cerámica oaxaqueña de Claudio Jerónimo, en la muestra Pintura al plato.
Para Rolando Cordera el 68 mexicano es “una suma de grandes ambiciones y terribles conmociones; es una suma de recuerdos imborrables, del daño que pueden hacer la violencia y el abuso del poder, el odio a la inteligencia y a la cultura; pero también es un conjunto de remembranzas alentadoras de lo que pueden hacer el valor y la entrega de jóvenes educados, a las causa de la legalidad y la democracia”.
A 40 años del movimiento estudiantil que fue reprimido por el Ejército en 1968, el sistema político mexicano está “de la patada”, considera la escritora Elena Poniatowska, quien recibió un homenaje de la delegación Coyoacán, como autora del ya representativo libro La noche de Tlatelolco (Era, 1971).
Una espléndida generación de jóvenes, apoyados por la Coalición de Maestros y por no pocos padres de familia (en cada familia había un estudiante que explicaba que no estaban pagados por el oro de Moscú) conformaron el Movimiento Estudiantil y Popular pro Libertades democráticas en 1968 al mismo tiempo que el gobierno preparaba la Olimpiada en México. Contra lo que dice un personaje de la obra que comento, mucho de la Olimpiada se ha olvidado, mientras el Movimiento es recordado con muchos actos conmemorativos, pero entonces la población citadina vivía esta dicotomía que es reflejada por Flavio González Mello con mucho talento en su obra Olimpia 68, nombre que recuerda tanto la ciudad griega donde se desarrollaban las olimpiadas como al infame Batallón Olimpia que fue el brazo ejecutor de torturas y masacres contra los participantes en el Movimiento.
“Aquí no pasa nada./ Comienza nuestro reino...”, escribió con sarcasmo el poeta chiapaneco Jaime Sabines, cuando en México sucedía todo de la manera más increíble.
Guanajuato, Gto., 8 de octubre. La melancolía, el cinismo, el erotismo y la mordacidad emergen en el montaje de Tirant lo Blanc, obra de la literatura catalana escrita hace más de 500 años, que presenta la compañía Teatre Romea en el Festival Internacional Cervantino (FIC).
Guanajuato, Gto., 8 de octubre. La adaptación de la novela de Joanot Martorell, Tirant lo Blanc, que este jueves escenifica la compañía catalana Teatre Romea en la versión 36 del Festival Internacional Cervantino (FIC), confronta el tiempo para ofrecer imágenes del arte de la guerra y de la seducción, del sexo y la inocencia; una épica sobre la vida y la muerte.
Guanajuato, Gto., 7 de octubre. Sencillo, honesto y leal a México, Joan Manuel Serrat enfatizó: “Nunca olvido que cuando me cerraron las puertas de mi casa, este país me dejó abiertas las suyas”.
Para el Instituto Nacional de Antropología Historia (INAH) son “lamentables los trágicos sucesos” en la zona arqueológica de Chinkultic, Chiapas, en los que murieron seis personas durante un operativo policiaco realizado para desalojar a un grupo de campesinos que habían tomado el lugar.
Todo se encuentra listo para que este viernes sea inaugurada la octava Feria del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México, en la que, entre varias otras sorpresas, se podrá escuchar al escritor José Emilio Pacheco leer sus poemas en público, después de varios años de no hacerlo, además de recitales de poetas como Juan Gelman, Juan Bañuelos y Enrique González Rojo.